Querido diario:
¿Sabías que el mundo se está muriendo? Se está destruyendo desde dentro. Entre otras muchas desgracias, está el cambio en la mentalidad humana, aunque, bien pensado podría estar naciendo otra diferente, mutágena, defectuosa...
Personitas de doce o trece años que solo piensan en cumplir los dieciocho para pasarse el día (y sobre todo la noche) de fiesta, intoxicándose, emborrachándose, para estar en esa etapa en la que el novio o el ligue están asegurados. Este es el concepto de mayoría de edad que tienen hoy aquellos que compondrán el mundo mañana.
Y la minoría, los que deciden pasar un fin de semana tranquilo, optan por no salir un sábado, a los que no les hace gracia un coma etílico ni una sobredosis, son raros, enfermos, despojos, pardos, aburridos, sosos y un sinfín de adjetivos que estoy cansada de oír y que no voy a repetir.
¿Qué esperanza de vida puede tener un mundo compuesto por aquellos que no se dan cuenta que su cuerpo es el único que se le ha dado y que, por tanto, no cuida, envenenándose, pudriéndose, gangrenándose? ¿Qué será de nuestros valores? Si perdemos los que nos quedan, entonces se puede decir que el mundo ha muerto.

Mantenéos firmes para seguir vivos (aquellos que podáis).